
Diez años después de su lanzamiento, el sistema de pago Phoenix del gobierno de Canadá ha costado cerca de C$5.000 millones entre puesta en marcha y correcciones, y aún afecta a miles de funcionarios.
La lección: El sistema se trató como un proyecto informático y no como una transformación del negocio. Se lanzó sin estar listo y sin probar los casos complejos de pago.
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